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14/07/2011 | Las puertas se abren automáticamente a la dulzura en la planta de Lindt & Sprüngli de Induno Olona

LA TECNOLOGÍA DE LAS PUERTAS AUTOMÁTICAS DITEC PARA LOS WILLY WONKA DE VARESE (Italia)

Si hay una cosa que provoca pasiones, en el chocolate, es su capacidad de impregnar completamente todo lo que lo rodea: ese perfume inconfundible parece acariciar el olfato de forma suave, y en cambio llega directo al cerebro, ofuscando cualquier otro pensamiento, encendiendo las ganas y haciendo la boca agua, dando al traste con todo buen propósito de dieta.
¿Una cuestión de derretibilidad, como dice el anuncio de televisión de los famosos bombones Lindor? Claro: pero lo que se derrite como la nieve al sol es, sobre todo la firme determinación de mantener bajo control el régimen calórico. Y además está la textura sedosa del chocolate, que seduce las papilas gustativas y se extiende hasta el corazón, embriagando a los golosos. “Vamos, vamos… no has hecho nada malo. Sólo se vive una vez. ¿Por qué hacerlo con privaciones? Mira que delicia. Valía la pena. Te lo has merecido..." Y si la línea no mejora, ya se verá luego.

Por otra parte, la vivencia positiva del chocolate es tal que ni la famosa novela de Roald Dahl “Charlie y la fábrica de chocolate”, con todos sus eventos catastróficos y los niños apartados por la maldad de su alma, ha acercado en el imaginario colectivo la dulce masa del cacao a la sensación de peligro. Y las dos películas que la adaptan, como es obvio, han mantenido el mismo tenor nada inquietante. La superproducción de Tim Burton, con Johnny Depp en el papel de Willy Wonka, el enigmático propietario de la fábrica de chocolate más famosa del mundo, se ha convertido en un fenómeno de culto, tanto en el cine como en los vídeos de alquiler. Desde entonces, al acercarse a una fábrica de chocolate, hay algo más que hay que tener en cuenta, además del perfume sublime y la esperanza nunca débil de probar algo por sorpresa: una cierta aureola de sorpresa, de algo repentino que lleva a captar todas las señales en el momento mismo en el que se manifiestan.

En la planta de Lindt & Sprüngli de Induno Olona, como en cualquier fábrica de dulces, el aroma es la primera señal que llega al visitante. Un perfume azucarado que ya es habitual entre Valganna y Valceresio, porque, antes de que la empresa suiza comprara la planta, ésta era propiedad de la histórica Bulgheroni, fabricante 100% italiana de chocolate y antes aún de caramelos, en el mercado desde principios del siglo XX. ¿También hay un “olor a tradición"? Claro, y aquí se mezcla con una fragancia de actualidad igual de intensa: la planta es modernísima, tecnológica y actual incluso en los detalles.

Basta con echar un vistazo a las entradas: una barrera automática DITEC nos acoge en uno de los vados permanentes.
Una puerta automática da acceso a las oficinas, sin provocar ni un susurro, y los automatismos modelo Sprint abren las puertas de la tienda: un verdadero paraíso para todos los amantes del chocolate.

Y, en la planta propiamente dicha, 10 portales seccionales modelo Lisbon, sólidos y funcionales, con paneles de acero aislado, y hasta 20 puertas de enrollamiento rápido Sector, ideales para el uso intensivo, con volúmenes reducidos y con una estructura ligera de lonas modulares con ventanas.

La derretibilidad está bien cuando se habla de chocolate, deben haber pensado los Willy Wonka de Varese, pero cuando se trata de tecnología hay que poder contar con la solidez del fabricante y la fiabilidad de productos a la vanguardia instalados por quien después sabrá ofrecer una asistencia a la altura...
Daniele Grassetto, concesionario de DITEC de la zona y titular de SR Ingressi Automatici, les ha presentado con profesionalidad las múltiples soluciones DITEC, las características técnicas, la excelente relación calidad/precio y la experiencia y la calidad del trabajo de los expertos de DITEC. En resumen, valor intrínseco y rentabilidad. Debe haber sido música convincente para los oídos de quien debía elegir las entradas automáticas de la fábrica de chocolate. ¡Mucho mejor que las canciones de los Umpa-Lumpa!